lunes, 5 de septiembre de 2011

Pum. Y de repente, la realidad.

Eso es. Ya estoy aquí de nuevo. Ya tengo arreglado el ordenador. Ya he venido de vacaciones. He descansado tanto, que casi he olvidado mi vida. Al menos, lo que no me gusta de ella. Y de repente, la realidad.

Llego a casa. Mi abuela. Mi madre. Mi gente. La situación de siempre. Otras nuevas. Tantas cosas que tengo que callarme, respecto a ciertas personas, para no dañar a otras, que si me importan. Un cúmulo de cosas, que no hacen si no que me pregunte en qué hora decidí volver. Pero tenía que hacerlo. La vida sigue. Hay gente que me necesita. Hay gente que yo necesito. El precio es alto, pero nuevamente,  "c´est la vie".

No sólo mi cuerpo, sino también mi mente ha estado de vacaciones. Y eso ha sido lo mejor. Pero al igual que todo en septiembre, ella también "vuelve a la carga". Y lo peor, es que ha recuperado fuerzas. Y si antes no paraba de pensar, ahora lo hago doblemente. Y me temo que eso no me está sentando tan bien.

Pero estamos en Septiembre. Tiempo de nuevas metas. Tiempo de nuevos retos e ilusiones. Y sobre todo, tiempo de cambios. Quiero dejar de decirlo, para empezar a hacerlo. Tengo que mostrarme como realmente soy a los demás. Tengo que empezar a pedir ayuda cuando así lo requiera. Tengo que dejar de hacerme la fuerte, todas esas veces que por dentro lloro, con el corazón encogido como un bebé, que espera una caricia, para calmarse. O sólo una mirada de la persona adecuada. Necesito y debo sacar todo lo que llevo dentro, todo lo que siento, porque no hace sino formar remolinos en mi interior. Remolinos que me alteran, que incluso me marean. 

Necesito esa  calma que llega después de la tormenta. Necesito el arcoiris, que sale después de la lluvia.





1 comentario:

  1. Quiero decirte que otra vez me dejaste sin palabras. No se como haces para expresarte tan bien, me encanta y también quiero decirte que a mi me pasa exactamente lo mismo. Me encanta tu entrada...
    P.D: Ahora es cuando te doy otro abrazo.

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